"El venenoso se remite a la resistencia de las élites económicas y algunos sectores más o menos clasemedieros a reconocer su situación de privilegio como resultado —al menos en buena medida—, de las condiciones económicas, sociales y raciales del país".

«El venenoso se remite a la resistencia de las élites económicas y algunos sectores más o menos clasemedieros a reconocer su situación de privilegio como resultado —al menos en buena medida—, de las condiciones económicas, sociales y raciales del país». Foto: Daniel Augusto, Cuartoscuro

El sino del escorpión celebra el cuestionamiento social a las políticas económicas neoliberales impuestas al país en las últimas cuatro décadas, así como la urgente crítica pública a las ideas implantada por esa forma del capitalismo postindustrial en el imaginario colectivo. La mentalidad neoliberal promovió la naturalización del clasismo y la discriminación racial y laboral; la meritocracia concebida como superioridad genética de las élites del saber y la cultura; la normalización en el trabajo de la homofobia, la misoginia y el hostigamiento; la superioridad del mandato de la masculinidad y la resistencia disfrazada al feminismo, a la interrupción legal del embarazo y el matrimonio igualitario, observa el alacrán.

La transformación de las mentalidades resulta entonces vital para cualquier proceso de cambio político y social, pero el desafío consiste en elaborar una narrativa capaz de identificar y conjuntar a amplios sectores sociales en una mentalidad nueva. Si bien las ideas económicas centrales del neoliberalismo han fracasado —la globalización destructiva, excluyente y concentradora de la riqueza—, las mentalidades moldeadas por la razón hegemónica neoliberal desde la academia, los medios de comunicación, el poder económico, los grupos de interés y las élites culturales blancas y privilegiadas, son difíciles de modificar.

El venenoso se remite a la resistencia de las élites económicas y algunos sectores más o menos clasemedieros a reconocer su situación de privilegio como resultado —al menos en buena medida—, de las condiciones económicas, sociales y raciales del país. El arácnido ya escucha las quejas y la insistencia en los atributos individuales del éxito: inteligencia, trabajo, esfuerzo individual, emprendimiento, así como los reclamos por el supuesto racismo inverso (el whitemexican discriminado porque el “viene-viene” le dijo: “le lavo su coche, güero”). Y de ahí a las ideas del échaleganismo, levántate temprano y trabaja más, el sobado argumento del norte industrioso y trabajador (por el calor y el desierto) y el sur flojo y pasivo (por la naturaleza proveedora y la hamaca en la sombrita); incluso hay quienes niegan la importancia de la pigmentación de la piel y se aseguran triunfadorxs a pesar de ser morenxs porque desde niñxs les enseñaron a trabajar.

La historia de las mentalidades es una rama de la historiografía surgida en Francia al inicio de los sesenta y llegada a América Latina una década después. En México, se incorporó al programa de los estudios históricos a mitad de los setenta como disciplina dirigida al estudio de la sociedad mediante el análisis de las mentalidades de sus clases, grupos, sectores minoritarios específicos, o incluso de algún individuo si eso ayuda a entender al conjunto de la sociedad. Se entiende por “mentalidad” al complejo de ideas, representaciones e imágenes de los individuos en correspondencia con sus comportamientos y actitudes, pero esa mentalidad debe ser estudiada de forma impersonal, advierten los historiadores, no como la cualidad individual sobresaliente de una persona, sino como aquello compartido por los individuos de un conjunto humano y que los caracteriza como grupo social.

Otro aspecto relevante al estudiar la historia de las mentalidades es no sacarle el bulto al papel de la economía en los fenómenos sociales y asumir las circunstancias económicas, sociales y raciales como determinantes de los comportamientos de hombres y mujeres. Esas circunstancias estructurales generan ideologías, imágenes, representaciones y conforman mentalidades tendientes a justificar el rol de las mujeres y hombres dentro de la sociedad, quienes a su vez buscan reproducir esos mismos comportamientos y actitudes en otros individuos. Las mentalidades son un fenómeno de la superestructura social, donde se definen las ideologías seguidas por una sociedad; no obstante, se insiste, estas mentalidades son determinadas por su tensión con la estructura económica.

El escorpión deja por aquí otras ideas impuestas por la mentalidad neoliberal para urgir a transformarlas: la homologación de libertad individual con la libertad económica y comercial; la aceptación de una transición dirigida a la democracia, siempre en proceso pero sin ruta consensada ni un hacia dónde preciso; la concepción de una democracia electoral meramente procedimental y desprendida de contenido popular; la percepción del individuo como un empresario libertario sometido por un Estado opresor, y la visión del Estado de bienestar como un concepto populista y premoderno.

@Aladelagarza