Quienes aspiran a la clase media y a ser grandes ricos, tienen tanto coraje contra Andrés Manuel López Obrador, porque descubrió sus deseos insatisfechos. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro.

Ciertamente que Andrés Manuel López Obrador se refirió en términos impropios a la clase media, al calificarla de arribista y “aspiracionista”, lo que desató una reacción en cadena que casi se ha convertido en un grito común de protesta: ¡Yo también soy clase media! Incluso, muchos se han manifestado como ofendidos porque dicen ser de clase media y con derecho a tener aspiraciones.

Esto nos lleva a dos conceptos que hay que definir: ¿qué es la clase media y qué es la clase media aspiracionista?

La clase media, o pequeña burguesía, la analiza Carlos Marx en su Manifiesto Comunista; señala que se formó en los talleres de la edad media, se construyó con valores muy importantes en torno a la familia y el honor, es una clase social que está en desaparición porque el sistema capitalista genera un proceso de polarización de clases y, finalmente, es propietaria de los bienes de producción, obteniendo sus ganancias del diferencial entre el valor de lo producido por los trabajadores y los costos de producción y salarios, aunque, también señala Marx, estos dueños de talleres y propietarios de pequeñas fabricas serán poco a poco destruidos por la competencia de los grandes financieros.

Esto es lo que está sucediendo en México y se ha acelerado desde la globalización del mercado y de la economía; los grandes supermercados, como Walmart, llevaron a la ruina a cientos de pequeños abarrotes, autogestionados o que contrataban a un pequeño número de trabajadores, y una gran cantidad de talleres particulares están extinguiéndose porque no pueden competir con los grandes productores industriales.

En estas condiciones debemos preguntarnos, en México ¿quién es clase media? ¿Quién es la pequeña burguesía?

Claro que existe un grupo de pequeños o medianos industriales o comerciantes, con un buen número de trabajadores cuya fuerza de trabajo le produce ganancias; obviamente ese grupo de ciudadanos es clase media. Sin embargo, la enorme mayoría de los ciudadanos trabaja por un salario que le paga el patrón o el Gobierno; sólo la minoría receptora de grandes salarios podría considerarse clase media, mientras los demás sólo lo son en su imaginación.

La clase media en México, en función de sus ingresos, es la que percibe un millón de pesos al año, más o menos: unos 60 mil pesos mensuales, o 750 mil al año, y otros 250 mil aproximados que paga de impuestos, también anuales.

Estadísticamente, menos del 10 por ciento de los hogares mexicanos percibe 600 mil pesos al año, y sólo el 5 por ciento rebasa el millón, por lo que 1 de cada 20 hogares mexicanos puede considerarse de la clase media; si consideramos que en México existen alrededor de 35 millones de hogares, sólo un millón 500 mil pertenecen a esta clase.

Por otro lado, y dependiendo de sus ingresos mensuales, quienes ganan más de 30 mil pesos y menos de 60 mil constituyen el sector de los soñadores a ser clase media y, aunque dicen ser la clase media baja, dependen para su subsistencia y la de su familia de su capacidad de presentarse en su trabajo diariamente. Este sector social efectivamente aspira y sueña todos los días con alcanzar los ingresos necesarios para ser parte de los privilegiados de la clase media y, algún día, convertirse en parte de la élite de los verdaderamente ricos. Se calcula que en el país hay unos 3 millones 500 mil hogares entre estos rangos de ingreso

Si consideramos que en México hay aproximadamente 35 millones de hogares, más del 80 por ciento pertenecen a trabajadores con ingresos por debajo de los 20 mil y hasta los 5 mil pesos al mes. Los datos duros nos dicen que la clase media en México es un porcentaje muy reducido de hogares, en comparación con la inmensidad que están por debajo: 4.5 millones contra 31 millones.

La neta, sin engañarnos, la clase media en México sólo es aspiracionista, soñadora, y defiende los valores de la gran burguesía provinciana, que en su mayoría hace negocios de viudas con las empresas internacionales, vendiendo la fuerza de trabajo industrial y los calificados saberes de los profesionistas mexicanos.

Estos gerentes de planta y supervisores de producción, en los últimos 50 años, han pasado de vivir como clase media a ser desempleados, despedidos por obsoletos, ahora viviendo en la frustración y, con mucha pena, preparándose para tramitar su pensión de Bienestar. No se escondan, los conozco por nombre.

Por eso quienes aspiran a la clase media y a ser grandes ricos, tienen tanto coraje contra Andrés Manuel López Obrador, porque descubrió sus deseos insatisfechos. Como el cuento del rey demente que andaba desnudo por la calle, aprehendiendo a todo quien reconociera su desnudez, así se sienten los arribistas, sin advertir que lo mejor que les pudo suceder es un Gobierno que permite el libre mercado y la competencia, y que les da la oportunidad para obtener verdadero éxito y superarse en la vida.

Con estos datos, cada lector podrá ubicar si verdaderamente es clase media, o sólo aspira a serlo.