Una de las hijas de decidió irse a formar, tenía la ficha 72. Al lugar llegaban más personas de todas las edades a apartar lugar desde 16 horas antes de que iniciara la aplicación.

Por Iván Segoviano

Guanajuato, 21 de marzo (Zona Franca).- Una noche fuera de serie para algunos, para otros fue una travesía que prácticamente significa la vida o la muerte por conseguir la vacuna contra la COVID-19. La familia Rodríguez lo asumió así para proteger a su madre.

Apenas las autoridades locales informaron que viernes 19, sábado 20 y domingo 21 se aplicaría la vacuna en varios puntos de la capital y los hermanos Rodríguez se organizaron para garantizar su lugar.

Fue la mayor de las hermanas quien decidió irse a formar en el Mesón de San Antonio en el centro histórico de la capital del Estado, para una vacuna para su madre Guadalupe, de 75 años de edad.

Ella perdió a su hijo al inicio de año, después de que perdiera la batalla contra la COVID-19. Jorge era el cuarto hermano, permaneció 19 días intubado, libró el virus, pero no sus secuelas.

Paty informó a su hermano menor que ya había gente en la fila, tenía la ficha 72 y estaba llegando mucho más personas de todas las edades a apartar lugar desde 16 horas antes de que iniciara la aplicación; ella decidió que había que permanecer ahí a como diera lugar.

Personas en Guanajuato esperaron toda la noche para ser vacunadas. Foto: Zona Franca.

Su hermano se comunicó con su otra hermana, le dijo que estaría durante toda la noche, no importaría si hiciera frío o calor, “se tiene que aguantar uno para que le pongan la vacuna a mi mamá, ella se merece eso y más”, comentó.

Alrededor de las 20:00 horas se sintió aire frío en Guanajuato capital, se auguraba que descendería más la temperatura, aunque no se alcanzarían “los fríos de enero”, Paty seguía manteniendo comunicación constante con su hermano, insistía que no se bajara “destapado”, que se llevara cobija, cojines y hasta gorros.

Pasadas las 22:00 horas, se hizo el relevo de hermanos, llegó el menor de ellos pensando que sería noche larga, como aquellas que se “aventaba en su juventud”, pero esta ocasión, sin alegría, fiesta y mucho menos alcohol de compañía.

Unas 200 personas a los largo de la calle de Alonso iban acomodando sillas, cartones, cobijas, acompañados de libros, teléfonos inteligentes o simplemente con su silencio. Muchos no hablaban, otros emprendían intercambio de impresiones por el acto de esperar por una vacuna para su familiares adultos, otros simplemente callados, esperaban el correr del tiempo sin que este avanzara.

Formados con frío, libros y cobertores, cientos de personas se formaban para apartar lugar y poder recibir la vacuna contra la COVID-19. Foto: Zona Franca.

Cuadrillas de policías municipales, de Protección Civil del municipio, se aparecían constantemente para dar “una checadita” a los campistas. Infinidad de turistas de varios rincones del país se quedaban sorprendidos al ver la fila de personas, muchos preguntaban, otros simplemente veían y callaban, otros hasta fotos tomaban, pero ellos sin cubre bocas, seguían su camino.

Varios autos con jóvenes a gran volumen musical, algunos visiblemente embriagados, conductores nocturnos y uno que otro en su bicicleta, no dejaron de circular por la calle, por toda la noche. Muchos de ellos por su ruido de motor, despertaban a quienes buscaban un momento de descanso y muchos otros ni siquiera despertaban.

El frío caló entre las 04:00 y 05:00 de la mañana y fue cuando varias personas, como ayuda social y solidaridad ofrecieron café, galletas, jugos y dulces. Varios tomaron la ayuda, a muchos les cayó como si estuvieran en casa.

Las campanas del reloj de la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, recordó puntual que cada 15 minutos faltaba menos tiempo, hasta que sonaron las 07:00 de la mañana, llegó el relevo del hermano menor, y con ello sólo la espera de una hora para que iniciara la aplicación de la vacuna.

Media hora más tarde, llegó la señora Guadalupe, quien acompañada de su hermana Teresa, sólo esperaron alrededor de dos horas antes de pasar a la toma de datos y prepararlas para la aplicación de la vacuna Pfizer, que después de 30 minutos, salieron casi inmunizadas ante la COVID-19.

Los hermanos comentaron que falta una dosis de aplicación y desde ahora van pensando en aplicar casi la misma estrategia de acampar para la segunda vacuna, la cual dijeron será más fácil, pues ya saben a lo que se va…

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