El periodista J. Jesús Lemus habla con SinEmbargo con motivo de su libro Jaque a Peña Nieto (Harper Collins 2021), en el cual da cuenta del “imperio de corrupción” edificado en el peñismo, en el cual las relaciones de poder permitieron a unos cuantos beneficiarse personalmente.

Ciudad de México, 13 de junio (SinEmbargo).– Enrique Peña Nieto llegó al poder “en una alianza extraña entre un partido político y un sector empresarial voraz”, el cual ha descubierto su propia fortaleza económica y sobre todo política, un terreno en el que busca incursionas de cara a la contienda presidencial de 2024, plantea el periodista J. Jesús Lemus.

“(Peña Nieto) abre esa posibilidad de que ahora los empresarios se vean como agentes de cambio político, no solo de transformación social a través de la generación de empleos, de riqueza, de bienes y servicios. Estamos hablando de empresarios que están viendo que pueden ser fuerza política y que pueden hacer crecer a quien ellos decidan hacer crecer en un momento determinado. Por eso no sería sorprendente en las próximas elecciones federales que veamos a un gran empresario, de los macroempresarios mexicanos, lanzándose como candidato a la Presidencia de la República”, planteó Lemus en entrevista con SinEmbargo con motivo de la publicación de su libro Jaque a Peña Nieto (Harper Collins 2021).

En esta obra se realiza una radiografía de quién es el verdadero Peña Nieto y de cómo fueron los entretelones de su Gobierno (2012-2018), entre ellos su relación con un empresariado al que benefició con la aprobación de las reformas estructurales, principalmente la energética, que este sector pedía y el cual lo ayudó a encumbrarse en el poder. Aunque Lemus no sólo da cuenta de los negocios que el Gobierno pasado fraguó con «agrupaciones empresariales con muchos intereses creados dentro de la administración pública», sino también de los escándalos de corrupción y de la manera en que Peña Nieto gobernó con una camarilla de sus más leales colaboradores.

En el libro describe cómo un joven Peña Nieto incursionó en las relaciones del poder político precisamente mediante su relación con el empresariado. Recuerda su trabajo de financiamiento a la campaña del Gobierno del Estado de México de Emilio Chuayffet Chemor a través de un sector económico que no se había explorado hasta entonces.

Menciona además de su rol como particular de Juan José Guerra Abud cuando en la administración de Chuayffet se desempeñó como Secretario de Desarrollo Económico. El crecimiento en la Inversión Extranjera Directa en el Edomex lo catapultó a repetir como tesorero de otra campaña, la de Arturo Montiel, y de ahí como Secretario de Administración donde su relación con el empresariado sirvió para que asumiera como Gobernador del Estado de México y después como Presidente, uno que —como describe Lemus en su texto— siempre pagó al doble las lealtades.

Lemus también retrata los factores que contribuyeron al hundimiento del peñismo: la tolerancia a la corrupción, lo cual dio pauta a desvíos económicos de por lo menos 100 mil millones de pesos, según expone. Además menciona las relaciones con el crimen organizado de algunos de sus colaboradores, como el caso del general Salvador Cienfuegos, cuyo caso —asegura— aún avanza en la DEA. De esa manera retrata lo que él llama “el imperio de la corrupción”, en el cual tuvieron lugar abusos de poder, repartición de los recursos del país y sobre todo una permisividad en los actos de corrupción.

“Independientemente del curso que tome la historia, haciendo referencia a si es juzgado o no es juzgado, la administración de Peña Nieto va a quedar marcada por el signo de la corrupción. Creo que es la administración número uno, en fomentar y permitir la corrupción a nivel nacional.  No hay otro Gobierno en la historia inmediata del país que haya sido tan corrupto como fue este Gobierno de Enrique Peña Nieto, incluso fue más corrupto que la administración de Vicente Fox o de Felipe Calderón, y vaya que ya estamos hablando de términos superlativos, pero fue hasta el momento, para mí y con base en la investigación, ha sido el Presidente que permitió el mayor imperio de corrupción en México”, comentó Lemus. 

Jaque a Peña Nieto (Harper Collins 2021).

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—¿Fue Enrique Peña Nieto este personaje lleno de tropiezos, errores que se dejaba guiar por teleprónter o su verdadera esencia nunca escapó de su círculo más cerrado?

—El personaje que nos pintaron los medios de comunicación, el personaje torpe y tonto, que era el que trastabillaba verbalmente, que se tropezaba, que se le caía el pastel, que no supo decir el nombre de unos libros y sus autores que influyeron en su vida, no tiene nada que ver con la realidad. Él es, finalmente, un sujeto sagaz, egocéntrico, muy astuto, controlador y manipulador, pero sobre todo muy inteligente. Es lo que llego yo a la conclusión en este texto, luego de haber trabajado con un equipo multidisciplinario de criminólogos, de psicólogos, de psiquiatras, de estudiosos de la comunicación no verbal, que establecen que es un sujeto con dificultades de mantenerse leal a sus principios, pero que siempre busca el reconocimiento de otros.

Partiendo de eso, es que narro dentro de mi texto quién es Enrique Peña Nieto para poder darle al lector un contexto de quién estamos hablando y de qué es lo que lo movió realmente para llegar a este momento de corrupción, donde el acto de corrupción ni siquiera lo hizo por una necesidad enriquecimiento, porque no necesitaba prácticamente enriquecerse, lo hizo más bien como una necesidad de otorgar riquezas nacionales a sus amigos con la única finalidad de ser reconocido en su entorno como el mejor Presidente. 

Ese es el fundamento personal que lo movió a permitir o a tolerar por un lado la corrupción y por el otro ceder el poder a otros amigos como, por ejemplo, Luis Videgaray Caso, que se convirtieron prácticamente en segundos presidentes, como fue él, o como fue Miguel Ángel Osorio Chong, como fue el propio general Cienfuegos. Depositó tanto poder en ellos que prácticamente hizo una presidencia compartida en su administración y por eso vemos el desorden administrativo, por eso hoy vemos cómo se benefició a unos cuantos, porque esa era la intención de Enrique Peña Nieto. Era ceder parte del poder, compartirlo como una forma de bonhomía personal para beneficiar a los que le daban su lealtad. 

Esa es fundamentalmente la tesis que planteó en este texto, y que a partir de ahí, luego de conocer quién es este personaje, de ver cuáles son sus circunstancias personales, pues podemos entender muchas cosas de por qué se dio de esa forma tan brutal el saqueo nacional que se dio durante ese periodo de Gobierno.

El círculo cercano de Peña: Miguel Ángel Osorio Chong, Salvador Cienfuegos, el Presidente Peña, Vidal Soberón y Luis Videgaray. Foto: Ivan Stephens, Cuartoscuro.

—Hablar de ese Gobierno, en el imaginario colectivo, viene sin duda la palabra corrupción, liga a otros asuntos, usted mismo lo ha dicho, la repartición de riquezas, los mismos escándalos de abuso de poder y demás, en ese sentido, ¿qué lugar ocupa Enrique Peña Nieto en la historia del país?

—Independientemente del curso que tome la historia, haciendo referencia a si es juzgado o no es juzgado, la administración de Peña Nieto va a quedar marcada por el signo de la corrupción. Creo que es la administración número uno, en fomentar y permitir la corrupción a nivel nacional. 

No hay otro Gobierno en la historia inmediata del país que haya sido tan corrupto como fue este Gobierno de Enrique Peña Nieto, incluso fue más corrupto que la administración de Vicente Fox o de Felipe Calderón, y vaya que ya estamos hablando de términos superlativos, pero fue hasta el momento, para mí y con base en la investigación, ha sido el Presidente que permitió el mayor imperio de corrupción en México. 

Te pongo un ejemplo, estamos los mexicanos muy molestos y sorprendidos porque oficialmente a través de los medios de comunicación se sabe que Rosario Robles desvió seis mil millones de pesos de las arcas públicas, o que este otro, Emilio Lozoya Austin, desvió por lo menos entre 100 y 120 millones de pesos para corromper a un grupo de diputados y senadores para que aprobaran la Reforma Energética, pero hurgando en los anales de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) he encontrado que los desvíos económicos que se dieron en el Gobierno de Enrique Peña Nieto son de por lo menos 100 mil millones de pesos; es decir, hoy conocemos menos del 10 por ciento de lo que desvió de dinero en esa administración.

Y estamos hablando de dinero desviado, no por secretarios de Estado, no por subsecretarios, no por el Presidente de la República, sino por funcionarios de segundo y tercer nivel de las principales dependencias federales; las que fueron a través de obras no ejecutadas, sobrecosto de obras, pago de materiales no entregados o mala calidad de materiales, los que fueron haciendo ese socavo a la finanzas públicas porque no había un control administrativo o al menos se permitió que se diera de esa forma el saqueo, por eso considero que en este momento, la administración de Enrique Peña Nieto ocupa el lugar número en corrupción, de todas las que tenemos el antecedente inmediato histórico, por lo menos hasta la administración de Echeverría o López Portillo. 

—¿Y en la del priismo? Usted traza cómo se guió desde joven Enrique Peña Nieto bajo esta “profecía” del Grupo Atlacomulco. En los hechos fue el que regresó al PRI al poder. ¿Qué lugar ocupa ahora mismo Peña Nieto en el PRI?

—Yo creo que ahora mismo Enrique Peña Nieto dentro del PRI, por los señalamientos justamente de que es objeto, por parte del Presidente López Obrador, por los señalamientos de permisión de injerencia de los grupos empresariales en el arrebato de los recursos nacionales; yo pienso que en este momento él encabeza todavía una posición muy importante, por no decir la más importante, dentro del priismo nacional. 

Está luchando por reivindicar de que no fue de esta magnitud la corrupción, entonces creo que las manos del expresidente Peña Nieto todavía, y la operación a través desde algunas de sus gentes, principalmente a través de Miguel Ángel Osorio Chong, es muy preponderante. Creo que es fundamental en este momento y creo que entorno a su persona todavía podrían aglutinarse grandes cantidades de masas priistas para respaldar ese Gobierno que se vio en la administración pasada. Creo que la figura de Peña Nieto podría ser en un momento determinado bandera política del priismo para poder resurgir, reagruparse y correr otra vez en busca del poder que se les arrebató en las elecciones de 2018.

Peña Nieto arropado por el priismo. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro.

—Ahora con este nuevo Gobierno, el de Andrés Manuel López Obrador, que enarbola su cruzada por la corrupción por un lado, y por el otro el de no mirar al pasado si no lo decide así la gente por medio de una consulta, ¿en verdad es posible pensar en Peña Nieto como el primer expresidente en enfrentar la justicia?

—Habría que decir dos cosas. La primera es: el manejo político-mediático con el que el Presidente López Obrador maneja esa posibilidad, y para esto hay un circo detrás de ello, el hecho de la consulta que se lanza en agosto próximo para ver si es enjuiciado o no, igual que otros expresidentes, pues no es más que un mero show mediático, no es otra cosa porque en México, y en cualquier parte del mundo, la aplicación de la justicia no es cuestión de democracia, no es cuestión que lo decida un grupo mayoritario de la población, es una cuestión de aplicación de un Estado de Derecho. Desde ahí está tergiversada la posibilidad de que sea llevado a juicio. 

Y lo  otro, tenemos una Fiscalía en México, una Fiscalía General de la República, sin dientes, prácticamente para lo que le conviene, porque ya nos dio muestra, por ejemplo, con Rosario Robles, que mantiene un caso empantanado, donde seguro dentro de muy poco la vamos a ver en libertad; vemos a un general Cienfuegos acusado de narcotráfico totalmente exonerado, cuando aquí en el libro yo establezco las relaciones claras de narcotráfico que mantuvo; vamos a un Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, también totalmente privilegiado por la Fiscalía General de la República sin posibilidad de que vaya a la cárcel.

Esos tres elementos nos hablan únicamente de que en México no existe la voluntad política para enjuiciar al Presidente Peña Nieto, sin embargo creo que la justicia norteamericana es la que podría dar la cara otra vez por la justicia mexicana como en el caso de Genaro García Luna. Hay que recordar que en este momento, en Estados Unidos, sigue abierta la investigación por parte de la DEA contra el general Cienfuegos, y es cuestión de tiempo, de semanas, meses, a lo mejor, en que la DEA pueda emitir una orden de extradición para el general Cienfuegos en México porque está avanzando —hasta donde tengo conocimiento— la investigación, muy documentada, muy fincada, con declaraciones de muchos narcotraficantes que están presos allá en Estados Unidos. 

Si la justicia norteamericana interviene sí sería Enrique Peña Nieto el primer expresidente llevado ante la justicia por actos de corrupción, narcotráfico e incluso otros como asesinato, pero si dejamos que todo corra en la justicia mexicana yo veo muy díficl esa posibilidad, sobre todo porque en la Fiscalía General de la República todavía mantiene, el fiscal Alejandro Gertz Manero todavía mantiene muchos compromisos en el pasado y con algunos grupos priistas, panistas que siguen operando políticamente en México.

—Hay un personaje, muchos lo han llamado como uno de los vicepresidentes del peñismo, usted mismo lo señala como uno de los actores que gobernó conjuntamente durante ese sexenio, hablo de Luis Videgaray Caso. La Secretaría de la Función Pública en uno de los frentes que tiene abierto el exsecretario de Hacienda y excanciller lo inhabilita por 10 años, a la par hay una investigación que tiene en curso la FGR. Conforme a la información a la que usted tiene acceso y los elementos que ha visto, ¿es Luis Videgaray Caso el próximo del peñismo en correr la suerte que está corriendo Lozoya y Robles?

—No me queda la menor duda de que Luis Videgaray es el próximo que tendrá que acudir ante un Ministerio Público para explicar, no lo que tibiamente la Secretaría de la Función Pública le ha señalado, que no declaró ciertos ingresos o hubo una omisión en su declaración patrimonial, eso es lo de menos, eso es peccata minuta, eso es jugarla a la justicia mediática, a lo que voy realmente es que si la Fiscalía General de la República hace que prospera la investigación de la red de corrupción que estableció Lozoya junto con Luis Videgaray Caso, por orden del Presidente, para que se aprobara la Reforma Energética, sin duda alguna va a tener que comparecer por un solo hecho, por que Luis Videgaray Caso, junto con Emilio Lozoya, incurrieron en el delito de cohecho y eso significa que dio, que pagó sobornos hasta por 120 millones de pesos para comprar, a costa de cinco millones o de 500 mil pesos, a cada uno de los legisladores que aprobaron la Reforma Energética.

Hablamos que en esa red de corrupción, en ese tráfico de influencias, en esa red de cohecho que terminó haciendo Luis Videgaray están incluídos 209 diputados del PRI, 107 del PAN, 28 del Verde Ecologista y 10 del PANAL, así como 96 senadores del PAN y del PRI. Es decir, nos van hacer falta cárceles en México para meter a tanto bandido que fue motivado, justamente, por Luis Videgaray Caso. Con base a eso, porque hoy hay una investigación que está ya dándose en la Fiscalía General de la República, respecto a la participación de Luis Videgaray en esta red de corrupción, creo que podría ser el siguiente miembro del grupo de Peña Nieto que estaría compareciendo ante el Ministerio Público.

—En el libro de cuenta con bastantes ejemplos de cómo Peña Nieto ha pagado a lo largo de su trayectoria política la confianza depositada en él; la paga al doble, ¿qué sucedió entonces con Rosario Robles, a quien dijo que no tenía de qué preocuparse y que al momento es la única que se encuentra en prisión?

—El pago de lealtades es una característica fundamental del Presidente Enrique Peña Nieto, pero el hecho de que no haya metido las manos o no haya podido meter las manos por Rosario Robles creo que es cuestión de comparación de fuerzas frente al Presidente de la República. Creo que es mayor el enojo y encono del Presidente López Obrador que la abogacía que pudo ejercer el propio Peña Nieto ante López Obrador para la liberación de Rosario Robles.

Rosario Robles no está en prisión por los actos que se le acusan, porque hay funcionarios que robaron por supuesto mucho más; creo que Rosario Robles está pagando el enojo, o el encono del Presidente López Obrador, quien la considera una traidora a su causa política. Más bien, deberíamos de ver el encarcelamiento de Robles Berlanga en ese sentido: como una venganza de López Obrador, más que como una aplicación estricta de la justicia, por esa razón es que vemos que ninguna gestión que se haga por ningún miembro del equipo de Peña Nieto va a surtir efecto frente al enojo del Presidente López Obrador.

Rosario Robles y Enrique Peña Nieto. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro.

—Regresando al “imperio de corrupción”, como usted lo llama, ¿de qué tamaño es la herida que causó Peña Nieto al sistema político tradicional? Ahora vemos que estos tres partidos, el PRI, PAN, PRD se alían en un frente. ¿De qué tamaño ha sido la embestida, la estocada, a este sistema político tradicional?

—Yo creo que la corrupción de Peña Nieto le ha dado la puntilla al establishment político —como le llaman los que saben del tema— tradicional por un sólo hecho, porque hasta ahora habíamos visto a un partido dividido en dos partes, a una fracción de gobernantes dividida en dos partes, lo que era el priismo y lo que era el panismo, pero tras el descubrimiento de esa red de corrupción que generó Peña Nieto, pues la estocada ha sido en el sentido de que ha unificado a las partes que siempre estuvieron unidas desde abajo, pero que arriba parecían separadas, pero más que estocada creo que ha dado una revolución realmente Peña Nieto al sistema político tradicional porque ha convertido las partes que estaban separadas y que son parte de una misma parte, las ha unido para finalmente se presenten como son, como un grupo que tiene los mismos intereses políticos, ideológicos y económicos.

No consideraría que es una estocada, únicamente es un catalizador que generó lo que era inevitable. Realmente terminaron unidos el PRI y el PAN porque siempre han sido una misma cosa, sólo que en 2000 nos vendieron como una alternancia del poder; en 2006 otra vez nos lo volvieron a vender como alternancia del poder; en 2012 se repite otra vez como alternancia del poder, pero hoy ya no se puede seguir manteniendo esa quimera, hoy realmente de lo que estamos hablando es de lo que siempre estuvo unido vuelve a ser siempre unidad. Entonces, eso es lo que hizo el Presidente Peña Nieto con su imperio de corrupción fue un catalizador nada más para acelerar ese proceso histórico de unidad entre el PRI y el PAN.

—Hablando sólo del PRI, ¿le permitirá recuperarse al viejo partido de aquí a la próxima elección, porque ya vimos que de la contienda del domingo pasado salió mal librado?

—Sin duda. El PRI es la hidra de las siete cabezas y por lo tanto de las siete vidas, hasta el momento creo que nada más ha perdido dos vidas en las elecciones de Fox y en las elecciones de Calderón y vuelve otra vez. Tiene todavía muchas vidas, tanta vida tiene que el Presidente de la República, López Obrador, está pensando en una alianza en el Congreso federal para poder tener la mayoría calificada, pues junto con el PRI. El propio López Obrador está apostándole a revivir de las cenizas al partido. Entonces, creo que sí hay posibilidades de que el PRI se recupere, que presente un muy buen candidato en las próximas elecciones federales y que se presente como alternativa de cambio en México, o al menos de transición política en la Presidencia de la República. 

Y esto te lo digo porque partimos de la tesis de que Enrique Peña Nieto pueda decirse perseguido y consolidar a la huestes priistas y hacer que reviva el PRI otra vez como fuerza nacional, ahora aliado ya con el PAN, que sin duda alguna lo vimos ya en estas elecciones: el PAN sigue regresando por sus fueros, el PRI lo seguirá haciendo y creo que sí va a poder tener la posibilidad de recuperarse en los próximos tres años porque son los tres años de bajada del Presidente López Obrador y aún cuando es el Presidente que podría terminar su sexenio con el mayor índice de popularidad, podríamos también ver algunos sucesos de corrupción, en lo que es su administración que también podrían evidenciarlo y habló de algunos de sus funcionarios más cercanos, no estoy hablando del propio Presidente. Yo pienso finalmente que el Presidente López Obrador es un hombre bueno y es un hombre honesto, pero también es un político muy hábil y también está rodeado de gente que tiene muchos pecados que confesar y podríamos estar hablando también de que la propia corrupción que no se ha erradicado a tres años de esta administración podría ser la aliada del PRI para demostrar que en este Gobierno de la Cuarta Transformación pues hubo lo mismo de la anterior.

—Además de la corrupción, la depredación de los recursos, y los abusos que usted retrata en el libro, ¿hay otro factor fue determinante para el hundimiento del peñismo y que escape del imaginario colectivo?

—Fuera de esos dos factores que refiero en el libro podría por supuesto influir el factor de la intervención del Gobierno norteamericano. Creo que el Gobierno de Estados Unidos ha tenido mucho que ver en hundir o no al peñismo. Recordemos que ahí está el hecho del financiamiento que se le otorgó a Mexicanos contra la Corrupción y si hubo alguien que se convirtió en el talón de Aquiles de Enrique Peña Nieto, aún en funciones, pues fue precisamente la agrupación Mexicanos contra la Corrupción a través del uso del periodismo de investigación porque a través del financiamiento para el trabajo informativo de muy buenos periodistas se logró hacer una gran mella a la administración de Peña Nieto y eso no hubiera sido posible sin el recurso de la USAID, sin el recurso del Departamento de Estado de Estados Unidos, entonces creo que es un tercer factor bien importante la intervención en un momento en el que Estados Unidos no le fue agradable el desempeño político de Enrique Peña Nieto y contribuyó para que se empezará a desestabilizar al régimen priista, cosa que hoy está cuidando mucho con el Presidente López Obrador, porque sabe que así fue. El Presidente López Obrador está cuidando que organizaciones civiles como Artículo 19 como Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad pues no reciban financiamiento para que no lo golpeen, porque sabe del peso que tiene la financiación que llega desde EU para México, para este tipo de actividades. En gran medida es el financiamiento del Gobierno de EU al periodismo independiente lo que termina por trastabillar a la administración de Peña Nieto.

Un grupo de jóvenes recaban firmas en agosto de 2020 para enjuiciar a los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Enrique Peña Nieto y Felipe Cálderón Hinojosa por acto de corrupción. Foto: Graciela López, Cuartoscuro.

—¿Hubo algún aspecto en el que el Gobierno de Peña Nieto pueda ser bien evaluado?

—Yo pienso que sí tuvo que haber algunas cosas buenas dentro del Gobierno de Peña Nieto y sin duda alguna podría ser la descentralización del aparato de Gobierno, que lamentablemente no estuvo ciudadanizada sino más bien fue a dar a los sectores empresariales que eran parte del mismo Gobierno, pero creo que la descentralización que se hizo de muchos órganos autónomos que se convirtieron en instancias de gobierno independientes de la acción del Ejecutivo eso podría ser calificado como muy bueno. Lo malo es que esa autonomía no recayó en la ciudadanía plena sino que recae en algunas agrupaciones empresariales con muchos intereses creados dentro de la administración pública y volvió hacer lo mismo, pero la intención fue buena: descentralizar el aparato de Gobierno a través de órganos autónomos, eso creo que fue muy bueno dentro del Gobierno.

—¿La creación de la candidatura presidencial de Peña Nieto fue un experimento fallido y por lo mismo el único en su tipo o abrió un camino para más candidaturas de este tipo?

—Abrió un camino que falta por explotar por parte de los partidos políticos por una sencilla razón porque fue una candidatura en una alianza extraña entre un partido político y un sector empresarial voraz. Aquí estamos viendo de qué tamaño es la fuerza política del propio sector empresarial, hablo del macroempresariado, no hablo del mediano ni del pequeño empresario, habló del que está acostumbrado a hacer los grandes negocios con las administraciones estatales. Creo que abrió la posibilidad de descubrir, el propio empresariado nacional su propia fortaleza económica y política. En esa medida vamos a ver un sector empresarial, lo estamos viendo hoy, que está muy activo en la política, que no se está dedicando a lo suyo que son los negocios lícitos, por decirlo de una forma, sino que está muy activo en política porque sabe que ahí está una gran fuente de recursos económicos en el aparato de Gobierno, entonces abre esa posibilidad de que ahora los empresarios se vean como agentes de cambio político, no solo de transformación social a través de la generación de empleos, de riqueza, de bienes y servicios. Estamos hablando de empresarios que están viendo que pueden ser fuerza política y que pueden hacer crecer a quien ellos decidan hacer crecer en un momento determinado. Por eso no sería sorprendente en las próximas elecciones federales que veamos a un gran empresario, de los macroempresarios mexicanos, lanzándose como candidato a la Presidencia de la República porque son reconocidos ya como una fuerza política mexicana.

—¿Claudio X. Gonzalez?

—Podría ser Claudio X. Gonzalez, podría ser Carlos Slim, podríamos hablar de un Germán Larrea Mota Velasco, de un Alberto Baillères. Podríamos hablar de cualquier empresario que aglutine a todos estos sectores o a este sector empresarial, pero sin duda alguna estamos hablando de un personaje de mucho peso en el ámbito económico mexicano, donde ellos ya han reconocido que pueden llegar y transformar al país como ellos lo quieran.